EL ESPIRITU DE PITON Parte I

Hechos 16.16-1816
Aconteció que mientras íbamos a la oración, nos salió al encuentro una muchacha que tenía espíritu de adivinación, la cual daba gran ganancia a sus amos, adivinando. 17.Esta, siguiendo a Pablo y a nosotros, daba voces, diciendo: Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os anuncian el camino de salvación. 18.Y esto lo hacía por muchos días; mas desagradando a Pablo, éste se volvió y dijo al espíritu: Te mando en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella. Y salió en aquella misma hora. 

CONOCIENDO AL ESPIRITU DE PITON
Para entender el espíritu de pitón que se mueve en el mundo espiritual es necesario entender algunas historias de la mitología como la antigua ciudad de Delfos y del dios griego Apolo, que fue hijo de Zeus. Queremos entender la influencia del espíritu de Pitón y de donde viene. 

En esta primera parte se establecen algunos hechos históricos y bases bíblicas. ¿Quién es pitón? ¿Donde esta en la Biblia? ¿Es real este espíritu inmundo? ¿Quién y cómo lo puede enfrentar? ¿Cuáles son las manifestaciones físicas de su manifestación? ¿A quién puede afectar? ¿Cómo entra y cómo ataca? En Hechos 16.16-18 vemos un espíritu de adivinación que esta interactuando con el apóstol Pablo. En este pasaje se traduce adivinación como pitón. 

El diccionario strong dice: De puthon (el nombre de la región en Delfos, el lugar donde estaba localizado el famoso oráculo) una Pitón se define también como inspiración de adivinación o brujería.

En el Diccionario Bíblico Ilustrado encontramos la definición de adivinación. Práctica supersticiosa, común en todas las sociedades, de buscar y discernir señales y revelaciones, sobre todo acerca del futuro, por medio de ídolos o hechiceros que se suponen que estén dotados de poderes sobrenaturales. 

En la Biblia se mencionan varios medios de adivinación: La copa o el agua (Génesis 44.5). Los sueños (Deuteronomio 13.2-3; Jueces 7.13; Jeremías 23.32). La consulta de ídolos, las varas y los oráculos (1Samuel 15.23; Zacarías 10.2; Oseas 4.12; Isaías 41.21–24; 44.7). Las flechas (Ezequiel 21.21). El fuego (Deuteronomio 18.10). La inspección del hígado (Ezequiel 21.21). 

La adivinación se condena como reliquia engañosa del paganismo y la prohíben estrictamente la ley y los profetas por ser abominación (Éxodo 22.18; Levítico 19.26, 31; 20.27; Isaías 47.12, 15). 

Los profetas condenan a los adivinos, hechiceros, encantadores y a la gente que los busca (Isaías 8.19–22; Jeremías 27.9, 10; Ezequiel 13.17–23; Miqueas 5.12). La razón se ve claramente en Deuteronomio 18.9–22). 

La revelación no es augurio ni la profecía es prognosis. El adivino practica su profesión por lucro y siempre ajusta su mensaje a fines personales o políticos (2Crónicas 18.4–26); Ez equiel 13.15; Jeremías 6.13ss; Hechos 8.9; 16.16). En cambio el profeta de Jehová profetiza bajo el impulso divino, nunca por remuneración, sino más bien a veces a riesgo de su vida (1Reyes 22.1–35; Isaías 7ss; Jeremías 2.36ss). 

!No se puede engañar ni forzar a Jehová por medios ocultos!

Cuando Él se revela, lo hace en términos claros, directos y comprensibles. ¿Qué es Adivinación? De acuerdo al Diccionario Bíblico Unger, es el arte de obtener conocimientos secretos, especialmente del futuro. Es la contraparte pagana de la profecía. 

Cuidadosas comparaciones de la Escritura revelan que la adivinación viene a través de un poder demoníaco, así como la genuina profecía es por el Espíritu Santo. La actitud bíblica hacia la adivinación es distintivamente hostil. 

En Deuteronomio 18.10-12 el profeta de Jehová es enfrentado a adivinos de todo tipo y es establecido como el único mediador con revelación sobrenatural. En Números 22.7 vemos que fueron los ancianos de Moab y los ancianos de Madián con las dádivas de adivinación en su mano, y llegaron a Balaam y le dijeron las palabras de Balac. 

Esto nos dice que este tipo de actos eran frecuentes en la época antigua. Dios le dijo a su pueblo: 10No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero,11ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos.12Porque es abominación para con Jehová cualquiera que hace estas cosas, y por estas abominaciones Jehová tu Dios echa estas naciones de delante de ti (Deuteronomio 18.10-13).

Encontramos el término encantador como una palabra asociada a adivinación. Viene de nachash, una raíz primitiva que quiere decir: Soplar un maleficio mágico; generalmente pronosticar. Podemos deducir que este espíritu de pitón es una fuente de brujería y de control a través de la adivinación. Seguramente cuando el apóstol enfrentó este demonio en la región de Filipo aun estaba operando este demonio. 

Seguiremos con la segunda parte...

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