FRUSTRACIÓN Parte I

Iniciamos con esta serie de la frustración, por unas semanas vamos a tocar los puntos mas importantes, para conocer, confrontar y vencer la frustración! Mi recomendación es no hacer un lado la posibilidad que la frustración se haya anidado en tu ser y necesites ser liberado y llevado a una gran victoria. Seguramente Jesús nos ayudará para lograr nuestra libertad!

Rut 1.20
Y ella les respondía: No me llaméis Noemí, sino llamadme Mara; porque en grande amargura me ha puesto el Todopoderoso.

UN PANORAMA DE LA FRUSTRACION
En el libro de Ruth, vemos a un hombre llamado Elimelec partiendo de su ciudad natal Belén hacia Edom, junto a su esposa Noemí y sus dos hijos de nombre Mahlón y Quelión. En aquel tiempo la ciudad de Belén estaba pasando por un tiempo de crisis, así que esta familia decide salir a buscar nuevas oportunidades en la provincia de Edom.

Pareciera ser que la fortuna les sonreiría en aquel lugar, sin embargo, vemos en la historia que aquella crisis les llevó de mal a peor: Y murió Elimelec, marido de Noemí, y quedó ella con sus dos hijos; Y murieron también los dos, Mahlón y Quelión; Quedando así la mujer desamparada . Lo que habían edificado con tanto esfuerzo en un tiempo había desaparecido. La crisis llevó a esta mujer a experimentar el dolor más grande que jamás se pudiera imaginar.

Elimelec y Noemí tuvieron dos hijos. Sus nombres eran Mahlón y Quelión. Mahlón significa "enfermo" y Quelión significa "débil y desfallecido." Parece que ellos tuvieron dos hijos enfermos. Llegaron, pues, a los campos de Moab, y se quedaron allí. No solamente fueron a Moab a buscar comida, sino que se hicieron casa allí. Recuerden que aunque el hijo pródigo llegó a comer con los cerdos, por fin dijo: Me levantaré y me iré a mi padre (Lucas 15.18). A veces el pródigo se queda en la basura del mundo por un corto tiempo, pero esta familia, desafortunadamente, se quedó MAS allá de lo necesario. 

La pregunta es: ¿Cuanto tiempo tenemos que pasar en Moab para darnos cuenta que no es un lugar adecuado para prosperar? La determinación, ánimo, deseo, de ser personas prósperas, nos puede llevar a tomar la decisión de ver un futuro mejor y correr a conquistarlo.

Esta mujer llamada Noemí (dulzura) terminó llamándose Mara (amargura). Y ella les respondía: No me llaméis Noemí, sino llamadme Mara; porque en grande amargura me ha puesto el Todopoderoso (Rut 1.20). Después de varios años de haberse marchado de Belén, decide volver a su tierra natal; cuando llega a su tierra, los habitantes se preguntan a sí mismos: ¿Que no es esta Noemí? (Rut 1.19). Toda la ciudad se conmovió por causa de ella y por el dolor de su corazón. Compara el dulce significado de su nombre con lo amargo del actual estado de su vida. ¡De dulzura pasó a ser amargada! 

Generalmente en los tiempos de crisis se toman las peores decisiones. Eso no solo trae consigo el fracaso, el estancamiento, la derrota; sino dolor, tristeza y frustración. 

Cuando atravesamos situaciones difíciles, la tendencia natural es echarles la culpa a otros. No es nada sencillo reconocer que nos hemos equivocado. Se necesita ser muy valiente para poder enfrentar la verdad. Si observamos bien la historia, nos daremos cuenta de que no hay evidencia que Elimelec, Noemí o sus hijos, se hayan tomado el tiempo para consultar al Señor sobre su decisión para salir de Belén.

Ir a refugiarse a la sombra de Moab, una de las naciones más idolatras y llenas de paganismo, que fueron aborrecidas por Dios, demuestra que ellos estaban seguros que ahí encontrarían la prosperidad que estaban buscando. Moab siendo aún un lugar equivocado, ellos la consideraron como la salida a todos sus problemas de austeridad.

Un amigo decidió cambiar de trabajo porque no le aumentaron el sueldo, aunque era un empleo digno y buenas oportunidades, al no recibir lo que esperaba, se frustró y decidió buscar su Moab. Salió de la empresa y fue a trabajar a un lugar inestable, meses después estaba en una condición peor, Moab (la otra empresa) no fue lo que esperaba.

Una mujer estaba cansada de los pleitos con su esposo, en una fiesta conoció a un hombre que le trató como ella deseaba. Pronto esa relación fue mas fuerte y ella lo vio como su Moab. Se divorció y salió con su hijo pequeño a una "nueva oportunidad" para ser feliz. Pronto se dio cuenta que su nueva pareja era desobligado y la carga financiera cayó sobre ella. Moab le trajo muerte a su vida y desde ese momento fue mas infeliz.

Los tiempos de crisis se pueden considerar desde dos perspectivas: 1) Son momentos de crecer en la fe y encontrar el favor de Dios para ver un milagro. 2) Por otro lado, son momentos donde se refleja la falta de confianza en Dios para esperar en Él. La Biblia nos dice: 5Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. 6Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas (Proverbios 3.5-6).

La palabra fiar significa: Asegurarse. De que otro cumplirá lo que promete o pagará lo que debe. Esperar con firmeza algo grato. Fiarnos en el Señor es apoderarnos de sus promesas para nuestras vidas. Cuando el Señor dice: “… fíate de Jehová…” nos está diciendo: Confíen plenamente en mí, yo soy su seguridad, yo cumpliré todo lo que les he prometido.

En mi libro La Ruta de la Fe, Dios me ha permitido imprimir una serie de capítulos de cómo debemos caminar el camino de la fe, para asegurar las miles de promesas que Dios tiene para nosotros como sus hijos. Cuando nos tomamos el tiempo delante de nuestro Señor, para pedirle su opinión y total aprobación a nuestros planes o proyectos, entonces iremos confiados y seguros. 

Pero qué diferencia cuando nos dejamos llevar por las emociones y por nuestro intelecto para desarrollar proyectos fuera de la voluntad de nuestro amado Padre celestial. El resultado de las malas decisiones, en tiempos de crisis, es la frustración que abre la puerta a la amargura.

La recomendación de Dios es: No te apoyes en tu propia prudencia. Esto tiene que ver con entendimiento y sabiduría en la conducción de los asuntos. Cuando dejamos nuestra prudencia a un lado, el Espíritu Santo activa en nosotros el entendimiento de la mente de Cristo, para tomar las decisiones más acertadas. Podremos conducirnos acertadamente, no arrebatados, no alocados, ni tampoco sin rumbo fijo.

Reconocer a Dios en todos nuestros caminos. Nos habla de tomarle en cuenta en todos los asuntos y decisiones en la vida. Cuando lo incluimos en todos los asuntos, si aun así nos hubiésemos equivocado, la promesa es que… ¡Él enderezará tus veredas! 
Cuando Noemí regreso de Moab a Belem, su alma estaba en grande amargura: No me llaméis Noemí, sino llamadme Mara; porque en grande amargura me ha puesto el Todopoderoso. 

Sencillamente ellos tomaron una determinación y salieron en busca de la solución a sus problemas. Apoyados en su propia prudencia, creyeron que Moab les daría la empresa que ellos soñaban, que tendrían su casa propia, buenos ingresos y que serían inmensamente felices.

La amargura siempre busca culpables para hacer sentir bien a las personas. Noemí dijo: En grande amargura me ha puesto el Todopoderoso. En lugar de reconocer su responsabilidad, decidió poner el peso de la culpa en Dios. Es increíble como los que permiten ser controlados por la amargura, ponen el peso de su fracaso sobre otras personas, que regularmente son las que están mas cerca; como en la pareja, los padres, la familia o los amigos. 

¡Recuerda que la amargura produce frustración y viceversa!

En esta primera parte debemos seguir estos pasos sencillos:
1. Reconocer que una semilla de frustración puede estar anidada en nuestro corazón.
2. Tener el deseo y determinación de confrontarla.
3. Orar a Dios para pedirle revelación acerca de la condición de nuestro corazón.
4. Pedir a Dios que nos revele nuestro propósito y destino en la tierra.
5. Buscar los diseños perfectos de Dios para nuestra vida.

En esta semana siguiente trabaja en estos puntos... 

Con amor... JGFC

 

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